Una de las cosas que nunca pensé, es lavar mi ropa en una lavandería fuera de casa... ahora que me mudé a vivir sola, me tocó hacerlo; la verdad no me llamaba la atención hasta ahora que descubrí ciertas cosas, que aqui te las voy a contar... Al momento que paso por la puerta de la lavandería cuando llego; se despliega un aroma calido y delicioso a suavizantes acompañado de un calorcito tanto del lugar como de las personas.. ya de por si es como si mi mente y mi cuerpo se disponen a pasar un momento de relax en medio de las máquinas... hay un ventilador el cual suena de manera silenciosa y a la vez se hace sentir y de pronto alguien te saluda y te da la bienvenida... Mientras tu ropa se lava y seca tu tienes tiempo para varias cosas: platicar, leer, escuchar musica en tus headphones o quedarte por un momento en quietud viendo como las otras personas preparan su ropa y hacer amigos. Al momento de sacar tu ropa de la secadora y ponerla en la mesa para doblarla... puedes estar agrade...
Dios nos acompaña siempre, no importa donde o como estemos. Él siempre estará junto a nosotros... este es tu espacio: Dios en la cotidianidad