Desde pequeña me enseñaron que hay alguien quien nos cuida y ama mucho arriba en el cielo, lo veía como algo que era necesario creer y eso me daba tranquilidad, casi en muchas ocasiones no le daba importancia. El tiempo fue pasando y fui creciendo con esa idea en mi mente. Crecí en una familia muy católica, ambas familias, tanto mi papá como mi mamá; mi niñez en algunas ocasiones no fue fácil y en la escuela sufrí de bullying y mi autoestima bajó, en la adolescencia parecía que todo lo hacía mal y me equivocaba mucho, hasta en la ropa que me ponía; a pesar de los consejos de mi mami, no prestaba atención y terminaba vestida no tan bien... en fin todas estas cosas me llevaron hacer una persona nerviosa y un poco insegura y tomando malas desiciones, mirando la vida con mucha ligeresa. A mis 18 años... Al cumplir los diez y ocho años parecía que me comía el mundo y me creí auto-suficiente, llena de soberbia. Primero estudié computación y al terminar me di cuenta que me había eq...
Dios nos acompaña siempre, no importa donde o como estemos. Él siempre estará junto a nosotros... este es tu espacio: Dios en la cotidianidad