Hay algunos momentos en nuestras vidas que parece que la situación que estamos viviendo es demasiado pesada para llevarla en nuestros hombros, nos sentimos abrumados, desesperados, abatidos y cansados, no tenemos más fuerzas. Recurrimos a personas que parece que nos pueden ayudar y solo empeora la situación o no hacemos nada y el problema se hace más grande y no hallamos solución. Te haces miles de preguntas ¿por qué?, ¿para qué?, etc.… Siéntate, respira, existe un camino y una luz al final del túnel. No todo está perdido, existen razones para pasar por adversidades, las cuales nos hacen madurar, nos hacen más responsables, nos hacen más inteligentes y si ponemos de nuestra parte todo obrara para bien. Dios es un ser supremo e infinito, él sabe lo que sentimos y como nos sentimos; si hemos recorrido la milla que nos corresponde o no, sabe lo que siente nuestro corazón, sabe el dolor que sientes, sabe de tu sacrificio y aunque no lo busques o lo niegues él siempr...
Dios nos acompaña siempre, no importa donde o como estemos. Él siempre estará junto a nosotros... este es tu espacio: Dios en la cotidianidad