“La envidia
es un reflejo de tus necesidades”, es una famosa frase que usan en la mayor
parte de las culturas.
Cuando
compartimos tiempo con las personas y las llegamos a conocer, algunas veces las
personas tienen la tendencia a compararse con los demás y esto hace que se
encuentren grandes diferencias que muchas veces no nos van a gustar… y pensamos
“quiero ser así, como hace para lucir así o ser así”, o “yo quiero ese empleo que
él tiene… yo lo haría mejor”… y no vemos las cualidades que nosotros tenemos
como personas. Este fenómeno se debe a
que la persona no tiene una madurez emocional estable y no se siente seguro
enfrente a los demás y busca una justificación de sus defectos y no mira sus
propias cualidades, siendo un prisionero de él mismo.
Si las personas te envidian, bendicelas y tienes que saber que esas personas tienen sus propias batallas interiores y depende de ellas mismas sanarse.
En algunas ocasiones es mejor disfrutar tus triunfos de manera personal para que estas personas no vuelvan a caer presas de sus propias frustraciones. Y...
Cada vez
que nos encontremos en este dilema, debemos dar un stop y pensar si de esa
manera está bien para nosotros, y no olvidar de que cada persona tiene sus
propias habilidades y al final es la actitud lo que hace que cada ser humano
sea diferente. Si ves las cosas desde un punto de vista positivo podras disfrutar de tus propios triunfos.
Dios nos creó
un ser humano único, no hay persona que se repita en la manera de pensar en el
mundo, nos acompaña una naturaleza divina que nos hace únicos, cuando te
descubres tu vida es mejor y el respeto hacia los demás es mutuo.
Descúbrete
primero: Quien no eres, para saber Quién eres y de que estas hecho.

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