“Esta historia,
hecha de grandes testigos de fe y de momentos de prueba, de inviernos duros y
primaveras florecientes, os pertenece. Es bueno custodiarla, no para permanecer
anclados en el pasado, sino para vivir los eventos que cada época presenta con
el apoyo de una memoria evangélica viva, que abraza una historia más grande que
nosotros y siempre está abierta a la acción del Espíritu. Fortalecer
vuestra memoria eclesial os ayudará a vencer una tentación peligrosa que se os
puede presentar: la de acostumbrarse a la mediocridad, la de conformarse con
una vida “normal” —¡entre comillas!—, donde todo va adelante sin entusiasmo y
sin pasión, y donde, tarde o temprano, se termina por convertirse en guardianes
celosos del tiempo propio, de las propias seguridades, del propio bienestar. En
cambio, estimulados por los ejemplos de vuestros grandes testigos en la fe,
aspirad a un ministerio encendido de Evangelio, que tenga el sabor fuerte y
genuino del don.”
Papa Francisco
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